¡Hola!
Solo quería deciros que, definitivamente, dejo el blog.
¡Pero no me perdáis de vista! Quizás, algún día me dé por terminar la historia de Musa. Por ahora tengo otros proyectos en mente.
Podéis seguirme en éste nuevo blog: http//indianastravelers.blogspot.com , espero que lo sigáis todos. Os quiero.
Laura.
¡Hola a todos!
He vuelto, y estoy muy contenta de ver que aún tengo seguidores después de tanto tiempo.
Bien, solo quería deciros que lo siento mucho... ¡No queria dejar el blog así!
Pero, tengo que confesaros algo... me he quedado sin ideas para seguir esta historia.
Por eso, me gustaria que todos los que vieseis esto me ayudaseis. Por favor, en la zona de comentarios, decidme ideas que tengáis para el blog....
No sé, estoy pensando en hacer un blog nuevo, hablando de otro tema, o en el que escriba otra historia. Pero, ¿qué pensáis vosotros?
Besos, Laura

Por un momento me plantee dar la vuelta, y volver a mi casa. Pero sabia que, si lo hacia, no podria conseguir mi objetivo de saber... el secreto de Diego.Me rondaba por la cabeza todos los dias, cada segundo... ¡Estaba ahi todo el tiempo! Asi que, ahi estaba yo, dirigiendome a su casa, para averiguarlo todo de una vez.
De pronto me encontraba muy mal... Tiene que ser muy triste que pase eso. Ya tenia decidido que iba a hablar con Diego, pues no podia hacer algo asi.
FIN CAPITULO 9
CAPÍTULO 8
Llegué a casa. Y nadie estaba allí. Solo encontré una nota sobre la mesita del pasillo:
‘’Querida Musa. Te hemos estado esperando para ir a comprar, pero como no llegabas nos hemos ido. Si quieres que te compremos algo o necesitas cualquier cosa llámanos. Besos, África’’
Así que me encontraba yo sola… Por una vez, necesitaba estarlo. Lo que iba a hacer necesitaba tiempo, y necesitaba estar sola.
Cogí ``prestado’’ el ordenador de África. Y tecleé las letras ``D-I-E-G-O’’. ¡Si supieseis la cantidad de personas llamadas así que había! No conseguí encontrar nada…
Pero entonces tecleé al lado el nombre de la ciudad en la que ahora vivía: ``Villa Aqua’’.Seguí sin encontrar ninguna información sobre él. Pero había un recorte de periódico escaneado que me llamó mucho la atención. Sólo pude leer las grandes letras del título: ``Gran incendio en Villa Aqua´´ . Quise ver las fotos que acompañaban al artículo, pero oí el sonido de la puerta de entrada de la casa abriéndose, y apagué a toda prisa el ordenador.
- Hola Musa, ¿qué tal? – saludaron mis ``padres´´.
- Muy bien
- ¿Por qué has tardado tanto en llegar? ¡Ah, ya sé! Hoy habían actividades después de clase, ¿no es así? ¡Apuesto a que te has elegido la clase más larga, informática! – dijo África, sonriente.
Le devolví la sonrisa y le conté todo lo que había aprendido en el día.
Aquel día cenamos pronto. Así que, como acostrumbraba a hacer África, cogió su ordenador y comenzó a escribir ``algo´´.
Nadie supo de qué se trataba ese ``algo´´ hasta mucho tiempo después.
- Musa- me dijo, en plena noche
- ¿Sí? – contesté.
- Has dicho que te han enseñado ha hacer muchas cosas hoy en informática, ¿no es así?
- Ajá… - estaba algo asustada, con esta chica al lado nunca se sabe lo que te puede ocurrir…
- ¿A que no te han enseñado a borrar el historial en Internet? – dijo, con una sonrisa pícara en su cara.
- ¿A qué te refieres? – le pregunté
- No te hagas la tonta, sé que has estado utilizando tu ordenador para buscar algo sobre Diego. Te gusta, ¿no es así?
No contesté a eso. Era, simplemente, muy embarazoso.
- Ven aquí – dijo señalando un lugar a su lado – te ayudaré a buscar algo.
Me arrimé a ella. Entonces ella comenzó a decir:
- Para empezar, buscando simplemente con un nombre no vas a encontrar nada. ¡Hay muchísimas personas con el mismo nombre! Así que debes indicar su apellido, que, en éste caso, es Robles.
Mientras decía esto, siguió tecleando y buscando páginas en la web. Hasta que encontró algo, y me lo enseñó.
- ¡Mira! ¡¡Éste chico es demasiado serio!! No tiene ningún tipo de página personal en ninguna red social conocida… Tan solo está algo de información en un periódico local. Aquí tienes.- me dio el ordenador portátil, y se fue.
Aquél periódico no era el mismo recorte que vi antes, sobre el incendio. Éste informaba sobre el enorme progreso de Diego obteniendo varias becas de estudio… Pero había algo que sí que me llamó la atención… ``Éste chico a sido un buen ejemplo de la superación, sobre todo, teniendo en cuenta el gran daño tanto físico como psíquico que sufrió en el incendio de hace unos meses…´´
¿¡Incendio!? ¿Qué tendría que ver el incendio con él?
FIN CAPÍTULO 8
- ¡Venga, cuenta! ¿Qué es lo que ha pasado? ¡No me digas que no ha ocurrido nada, porque lo sabré! - me preguntó África, ya en su casa.Tenía muchas ganas de irme. Así que eso hice, al final de las clases. Bueno... Cuando yo creí que las clases habían terminado, por supuesto.
- ¡Perdone, señorita! - dijo una voz detrás mía.
- ¿Sí?- pregunté
Era una señora de unos treinta o cuarenta años humanos. Era delgada, tenía los ojos azules que pude ver a través de sus gafas, y el pelo castaño y muy liso, recogido en una cola alta.
- Mmm... Si no me equivoco, eres nueva, ¿verdad? Encantada de conocerte, mi nombre es Lucrecia. Soy la profesora de informática.
La saludé, tímida.
-No puedes irte aún. Estamos en temporada de actividades extraescolares, así que deberás elegir una de ése tablón de anuncios.
Habían muichísimas propuestas... Arte, deporte, música... No sabía qué elegir... Ni puse demasiado empeño en ello.
- ¿Usted cuál me recomienda?- pregunté.
- ¿Yo? ¡Pues informática, por supuesto! ¡Ja, ja! La clase la doy yo, si quieres puedo enseñarte algunas cosas que te serán de utilidad. ¿Te apetece?
Yo, que no tenía ni idea de qué demonios era la informática, la sequí hasta su clase, donde pude ver a algunos de los compañeros de mi clase, entre los cuales no se encontraba África.
Me senté en un pupitre algo apartado del de los demáS, justo delante de una máquina que ya había visto antes usa a África en su casa. ¡Claro! ¡Un ordenador!
Pero, lo que más me llamó la atención fue lo que dijo Lucrecia, sobre ellos....
''Si os esmeráis mucho, podéis sacar información de cualquier lugar y persona...''
Con que... ¿cualquier persona?
Sonreí.
FIN CAPÍTULO 7
¡Hola!
Siento mucho haberos dejado tanto tiempo con la intriga, pero es que he pensado que quizás esté siendo demasiado rápida al escribir cada uno de los capítulos... Pero me gustaría saber vuestra opinión.
Bien, al final de éste capítulo hay una ''sorpresita especial''.
He colgado los bocetos que hice para crear a los personajes de las historia al final de éste capítulo, pero...
¡No los veáis hasta que no terminéis de leer! ¡Hasta luego!
CAPÍTULO 6
Era muy tarde. Todos dormían... O al menos, eso intenté yo.
No podía dormir. Todavía rondaba por mi cabeza el miedo que sentí cuando él me dijo ésas palabras... La impotencia que sentí cuando me gritó de esa forma... El... placer, cuando se puso a mí lado... Tan cerca de mí...
Ya estaba amaneciendo, y yo no había dormido aún. Pero eso no me importó. ¡Llevaba décadas sin dormir! ¿Me iba a preocupar ahora por eso?
Hicimos lo mismo que hacíamos todas las mañanas, desayunar, hablar un poco, arreglar la casa...
¡Qué triste me sentía ese fin de semana! No vería a Diego hasta dentro de dos días... Y, no sé la razón, pero necesitaba hablar con él.
- ¡Mamá! - comenzó a decir Nuria, mientras desayunábamos - ¿Por qué no vamos al parque del centro de la ciudad, a hacer un picnic? ¡Porfiii! ¡Todas mis amigas van a hacer uno!
Discutieron un poco, diciendo algo sobre tirarse desde un puente con las amigas de Nuria, o algo así.... Pero yo no les prestaba atención. Sólo tenía ojos y oídos para los recuerdos del día anterior.
- ¿Qué te pasa, Musa? Te vemos muy seria hoy... - me preguntó África
- Mmm... ¡Oh! No me pasa nada. Siento estar tan seria... - mentí.
- ¿Sabes? Vamos a hacer un picnic hoy. ¿Te apetece?
- Claro.- Volví a mentir
La verdad es que me animó mucho el llegar al parque del que Nuria había hablado. Era precioso.
Había muchos, muchísimos árboles, y un lago de agua cristalina en el cual se encontraban algunas pequeñas barcas surcando las aguas.
Colocamos una especie de mantel de cuadros en el céped, bajo un árbol y fuimos colocando la comida sobre éste... Hasta que...
- ¡Hola! - gritó una voz chillona, que no conocía.
- ¡Hey! ¡Alicia! ¡Yo también he convencido a mis padres para que vinieran! -respondió Nuria
Entonces, la ví. Desde detrás de unos árboles a una chica de la misma edad de Nuria. Era morena, con los ojos verdes. Y llevaba un vestido blanco (algo inapropiado para una niña pequeña para usar en un parque).
- ¡Oh! Musa, ésa es Alicia. Es una chica de la clase de mi hermana. Y sus padres son muy amigos de los míos. Pero, lo mejor está por llegar, ¡porque su hermano es...! - no acabó la frase.
- ¡Alicia! ¿Dónde te ha metido? - otra voz, ésta vez masculina, llamaba a la chica que acababa de acercarse a su hermano.
No me gustó nada la cara de malicia que África portaba. Y tampoco me gustaba nada el hecho de que reconocía perfectamente esa voz, porque...
- ¿¡Di-diego!?
Efectivamente. Apareció ante mis ojos con una camisa blanca y unos pantalones vaqueros de lo más normales. ¡Dios mío!
- ¿Musa? - él también parecía extrañado, pero no tanto como yo. Admiraba su capacidad para ocultar sus emociones...
- ¡Oh, sí! - oí murmurar a África.
Pasó un buen rato. Los ''padres'' de Alicia y Diego llegaron tras ellos y se sentaron a comer con nosotros. Nuria y su amiga se fueron a correr por la orilla del lago, y...
- Chicas... - comenzó a decir Diego, refiriéndose a África y a mí - ¿Os gustaría dar un paseo en barca?
Yo me quedé boquiabierta... ¡Qué vergüenza tan grande ante sus padres y los míos! Pero... ¡me gustaba!
- Esto... No, grcias. - dijo África - He comido mucho hoy, y me encuentro algo mal. Pero, ¿por qué no le llevas a Musa? Ella no lo ha hecho nunca.- A ésto le añadió otra de sus sonrisas que tan poco me gustaban... Como la del payaso que salía en la tele.
- ¿En serio?- me preguntó - De acuerdo. ¿Podría dar una vuelta a Musa en barco, por favor? -dijo refiriéndose a mis ''padres''.
- S-sí, claro. Siempre que a Musa le apetezca... - ¡no podía decir que no ante la educación de ese chico!
- Pues vamos, Musa. - me cogió de la mano, y nos marchamos hacia una caseta al lado de la orilla. Allí, él se encargó de alquilar una pequeña barca.
Nos subimos, y él fue remando con maestría. Yo no dije nada, pues no me salían las palabras. Pero no hizo falta, pues él, como siempre, tomó la iniciativa.
- No sabía que formases parte de la familia de África. Sabía que casi todo el tiempo estabas con ella pero no supuse ésto. Eso cambia mucho las cosas...
Por fin, algunas palabras consiguieron brotar de mis labios.
- ¿A qué te refieres con eso?
- Me refiero a que...
Hizo una dramática pausa. Y sonrió de una manera que no me gustó en absoluto.
- ... ahora, puedo tenerte vigilada.
FIN CAPÍTULO 6



¡Hola a todos y a todas! (Sí, me he informado y éste blog también lo leen chicos) Bien. Como podéis observar he realizado cambios en mi blog... ¡Espero que os guste porque no sabéis la que he liado!! Puesw ahí tenéis el cuarto capítulo... ¡Espero que os guste!!
CAPÍTULO 4
Casi no podía creerlo, pero la sensación de la mano de Nuria era tan real que no podía negarlo... No habían pasado ni dos semanas desde que llegué aquí y en ese momento me dirigía hacia un escuela repleta de humanos. ¡Increíble!!La primera impresión que tuve es que era un edificio inmenso... ¡Me iba a perder nada más entrar! Y todos los alumnos parecíantan decididos y seguros en su próximo movimiento... Algunos hablaban sobre la clase de Francés (uno de los idiomas que, según mi punto de vista, era de los que mejor hablaba).... ¡Oh! ¡Es cierto, no os lo he dicho!
Llevo tanto tiempo observando a los humanos y deseando encontrarme entre ellos que, sin demora alguna, he estudiado todos los idiomas que hasta el momento me he podido permitir...
- ¡Hasta ésta tarde! - me dijo Nuria, corriendo al sonar una repelente y estruendosa sirena.
- ¿Eh? Esto... Hasta luego... - dije yo.
Al parecer, África y yo nos encontrábamos en la misma clase, sin embargo, Nuria estaba en otro curso, o algo así... Y no la veríamos hasta que ella terminase la escuela, que era sobre las seis.
Me sentía la persona más insignificante del mundo... Todos aparentaban creerse las mejores personas del mundo, y yo... Un bicho raro del espacio.
Nuestra clase era 3ºB, una muy grande, si se me permite decirlo. Varias personas se acercaron a mí para presentarse y preguntarme cosas, pues África ya les había hablado de mí mientras sus padres arreglaban los papeles de mi adopción y de la escuela... ¡Ja! Si todos esos humanos pretendían que recordase todos esos nombres, sólo se me ocurrían dos posibilidades: la primera, sus neuronas se habían ido de vacaciones; o segunda, eran realmente tan estúpidos como se decía.
La clase fue agradable, pues yo ya había aprendido todas esas cosas mucho tiempo atrás. Pero algo me hacía sentirme incómoda... Un chico no dejaba de mirarme... El chico era, ciertamente, el humano más guapo que había visto en esas dos semanas. Era de piel morena, con el pelo oscurísimo, al igual que sus ojos, y tenía un semblante serio... Y, aunque yo lo mirase, él no apartaba la mirada... ¡Qué poca educación!
Terminó la clase, o al menos, eso creo, pues sonó una sirena tan molesta como la ue sonó por la mañana, y todos se levantaron y salieron corriendo como si sus vidas dependiesen de ello...
Pero sólo dos personas se quedaron en sus asientos esos últimos minutos... Yo, y el chico que hace estuvo mirándome todo el tiempo.
Decididó, se acercó a mí, y con una determinación y una mirada fulminante me dijo:
- Tú... Procedes del salón de las melodías perdidas.
FIN DEL CAPÍTULO 4
El viaje en coche no se hizo muy largo. El señor Gabriel me empezó a contar cosas sobre su familia. De ese modo descubrí muchas cosas, tales como queél era un importante empresario, poseedor de varias cadenas de televisión. También que su mujer, Clara, era ama de casa. Y, por último, que sus hijas eran las mejores estudiantes en sus respectivas clases y que llegarían muy lejos...
Nuria y África eran geniales, tal y como dijeron sus padres. Ambas me trataron muy bien. ¡Nuria era tan mona!!! No sabía que los humanos pequeños pudiesen hacer tales efectos en mí... Estuvo casi todo el tiempo hablando conmigo, mientras jugaba con una muñeca rubia.
Llegamos a la casa... ¡Y qué casa! Era enorme, o al menos, eso me pareció al verla desde el jardín. El jardín no era gran cosa, pero suficiente para mí. Tenía algunos columpios y una piscina (que yo, por supuesto, no utilizaría, pues no sé nadar).
Al abrirse la puerta, lo primero que pude ver unas altas escaleras que conducían al piso de arriba. También, tras una puerta de cristal, se encontraba el salón, repleto de marcos con fotos familiares. Justo junto a las escaleras había otra puerta con una cortina, ésta conducía a la cocina. Al ver toda esa comida algo sonó en mi interior... Y me asusté.
-¡Ja, ja, ja! -rieron todos- Lo sentimos Musa, deberíamos habete preguntado antes si tenías ganas de comer algo. ¿Qué te apetece?- dijo Clara.
No conocía mucho de la comida de los humanos. Ni de ninguna otra comida... En el salón de las melodías perdidas no nos alimentábamos más que de nubes... Y por lo que había visto, en ese mundo no estaban muy cerca... Pero, a pesar de conocer apenas la comida humana, había un alimento que realmente deseaba probar... Tras haber espiado a los humanos durante mucho tiempo, me di cuenta de que, en sus gustos, todos coincidían en algo, a todos les gustaba el ''chocolate''. ¿Sería realmente tan delicioso como se decía?
-Esto... Me apetece algo de chocolate. - dije, tímida.
-¡Claro! El chocolate es un gran alimento, sí señor. -dijo el señor Gabriel.
-¡Oh! ¡Papi! ¡Yo también quiero un poco, plis!!! - gemía Nuria.
-Nuria... -dijeron sus padres- Que nosotros sepamos a tí no te ha pasado nada como para necesitarlo. ¿O sí?
Y con solo una mirada, sus padres consiguieron tranquilizarla...
-¡Ah! Musa, luego tienes que venis a ver mi cuarto, ¿vale? - dijo de nuevo, entusiasmada.
Asentí, con una sonrisa. Mientras tanto, yo abría el envoltorio que cubría el chocolate que me habían dado mis nuevos padres... Realmente tenía buena pinta... Olía de maravilla... Y sabía... ¡Sabía a gloria! El chocolate no duró ni un minuto, me lo comí en tres bocados (tan descomunales que sorprendieron a toda la familia). Y con una gran bosa llena, dije: ''Me gufffta''
Todos rieron.
Me enseñaron la habitación de Nuria, el cuarto de baño, la habitación de África, en la que, por cierto, dormíría yo... ¡Qué experencia! ¡Viviría junto a una humana!
- ¡Ah! ¡Musa! Casi se me olvida... Mañana te inscribiremos en el mismo colegio que África, ¿de acuerdo?
¡Qué nerviosa estaba!! De repente, mi vida había cambiado por completo, dando un giro de 180 grados. Haciéndome vivir en un mundo totalmente nuevo... En la Tierra.
¡Hey, hola! Siento no poder haber escrito más, pero estoy algo ocupada. ¡Pero pronto volveré con más!! ¡Hasta la vista!!
CAPÍTULO 2
Ese doctor fue breve. Me preguntó cosas triviales, cómo si sabía lo que me había ocurrido y cosas así... Pero las cosas se me complicaron un poco...
- ¿Dónde están tus padres? - preguntó.
Genial... (Léase con ironía) Me tenía que preguntar precisamente eso...
Me puse algo nerviosa... ¡No podía decirle realmente el lugar desde el que llegué!
-Esto... Lo siento, no lo recuerdo. -contesté. Bien, eso no se lo creería NADIE... Pero fue lo primero que se me ocurrió, y... ¿funcionó??
De repente, muy alarmado, el doctor se fue. Yo me acerqué a la puerta, por si podía oir algo. Se oía la respiración de mucha gente, pero sobre todo oí las voces de los doctores:
- Sí... No puede recordar nada... No.... Posiblemente....
- Bla, bla, bla... Amnesia...
No entendí casi nada de lo que dijeron, pero estaba segura de que habían creído de veras que había perdido la memoria...
Se oyó otra voz... Ésta vez era una voz muy fuerte, que pude oir con mucha claridad.
- Si la muchacha ha sufrido algo grave, mi familia y yo nos ocuparemos de ella a partir de ahora. Es mi responsabilidad, pues fui yo quien provocó su pérdida de memoria. Cuidaremos de ella hasta que encontremos a sus padres.
Cuando aquel hombre dejó de hablar, no sabía como sentirme... ¿Desdichada? ¿Felíz? ¿Asustada? ¿Nerviosa? ¡La verdad es que estaba sintiendo todo eso al mismo tiempo!
Entonces, se abrió la puerta. Y yo caí tras ella.
- Al parecer no hará falta darle la noticia a ésta señorita... - Dijo el doctor, sonriendo. - Musa, te presento a tu nueva familia.
Me levanté, y los miré... El hombre que había hablado era alto, moreno, y lucía una oscura perilla que hacía su rostro amable. A su lado, se encontraba la qué suponí que era su mujer. Era una mujer con una larga cabellera rubia, tenía los ojos azules, y expresión preocupada.
Tras ellos, sentadas había dos niñas... ¡Completamente iguales! La única diferencia entre ellas era la estatura... Por lo que deduje que una sería más pequeña que la otra. La mayor tenía el pelo corto, y los ojos azules, como su madre. Y la más pequeña llevaba el pelorecogidos en dos graciosas trenzas, que le daban un efecto aún más infantil.
- Hola - dijo el hombre alto- Mi nombre es Gabriel. Ésta es mi esposa, Clara. Y éstas son mis hijas: África y Nuria. Estamos encantados de conocerte, Musa.
- H-hola - contesté.
Un tiempo después de que arreglasen mucho papeleo, me llevaron a mi casa... O, mejor dicho, a mi nueva casa... Aquella que no cambiaría por nada del mundo...
Jamás volveré al salón de las melodías perdidas.
FIN CAPÍTULO 2
¡Hola! Soy yo de nuevo... Tranquilizáos... La historia todavía no ha acabado... Ya volveré con más!! Au revoir!!!!













