¡Hola!
Soy yo de nuevo. Bien, como ya habéis visto tengo ahí --------------------->


He puesto una imagen que dice''votadme''. Pues bien, me he presentado al concurso del blog del verano... ¡No creáis que pienso ganar! Compito contra otros blogs realmente buenos. Pero no pierdo nada por presentarme, así que lo he hecho.


Bien, pues aquí os dejo el quinto capítulo... ¡Hasta la próxima!


CAPÍTULO 5
No pude ocultar mi asombro al oir a ése chico...
''Tú... Eres del salón de las melodías perdidas'' me había dicho él... ¿¡¿Cómo demonios sabía él éso?!?
No dije nada... ¿Qué podía decir? ''¡Oh, sí humano desconocido! ¡Ahora comienza a hacer experimentos científicos conmigo!''.... o.... ''No sé de lo que me estás hablando... ¡Adiós!''
Pero él se anticipó a mi reacción.
- Mi nombre es Diego. O, por lo menos, así me llaman aquí... Como podrás adivinar, no es mi verdadero nombre, pero éste ya lo olvidé hace algún tiempo... ¡Éstas mentes humanas son taan cortas!

Me quedé unos instantes más pensando en lo que había dicho... ¿¡Estaba insinuando que ÉL también procedía de mi mundo?!?
- E-esto.... ¿Tú... procedes del mismo lugar que yo?? ¿¡Y cómo has adivinado que yo también soy como tú?!? - se lo dije todo con cierta hostilidad... ¡Qué susto tan enorme me había dado!! No se lo perdonaría nunca.
- Sí, soy como tú...mmm - me hizo un gesto, indicando que le dijera su nombre...
- Musa
- Musa... ¿Ése era tu nombre en el salón de las melodías perdidas? ¡Sí de veras dices que te llamas así no tardarán nada en descubrirte! ¡Ése no es PARA NADA un nombre común aquí!! ¿¡En qué estabas pensando??


No me gustaba nada la actitud de ese chico... Diego... ¡O como se llamase! ¿¡Cómo osaba tratarme así?!?

- Mm... Lo siento. No... No suelo comportarme así. Pero... La posibilidad de que los humanos descubran quiénes somos... Me aterra.
Le repetí la misma pregunta que antes... - ¿Cómo has adivinado...?
- ¡Ah, sí! La verdad es que... No lo sabía. Simplemente me arriesgué. - y a ésto le añadió una sonrisa burlona.
- ¡Oh! ¡Tú!!... Mpfmm... - No sabía qué decir. ¡Me quedé sin palabras ante la estupidez de ese muchacho.
- Lo supuse en cuanto te vi. La palidez de tu piel delata que no has estado expuesta al sol nunca. Y... Bueno... Te ví en la televisión, anunciando tu ''amnesia'' - cuando dijo ésta palabra, me guiñó el ojo- ... supe que no era más que una mentira.
- ¿¡Y qué pasaría si todas tus suposiciones hubiesen sido erróneas!?! ¡Podría haber sido una humana!
- Pues... No pierdo nada. Simplemente creerían que no soy más que uno de ésos humanos que ven demasiado la televisión...
En ésto, un estruendo enorme asoló toda la escuela. Una puerta...

- Mm... Creo que estamos encerrados...


Miré por la ventana... Era cierto. Vi a un hombre cerrando la enorme puerta de entrada, y... ¡África! ¡Oh! La pobre se había quedando esperándome ahí todo el tiempo durante el que Diego y yo habíamos estado hablando...


La vi hablándole al señor que cerraba la puerta... Lógicamente, no podía oírla... Pero si podía leer sus labios... Y éstos decían que no podía cerrar la puerta. Que su amiga se encontraba dentro...


No pude seguir mirándola, pues Diego se acababa de poner detrás mía, mirando la ventana.


- Bien, quizás nos de tiempo a salir a tiempo.
Sin poder siquiera preguntarle a qué se refería, me cogió de la mano, y me llevó corriendo hasta la puerta de entrada.
Allí sólo habían dos personas...
Un hombre vestido con un mono de trabajo y con un gran bigote lleno de canas que nos dirigía a ambos una mirada de reproche...
Y una chica, África, que nos dirigía una mirada de sorpresa al vernos juntos...
De repente me sentí muy avergonzada... Le verdad es que se podían sacar muchas conclusiones erróneas sobre lo que habíamos estado haciendo solo en la clase... Me ruborizé enseguida...
No hizo falta que diese explicaciones. Diego se encargó de todo. Le pidió disculpas a el señor del bigote blanco, y pudimos salir...

Se despidió de mí, sin olvidarse antes de recordarme que sería nuestro secreto todo lo que había ocurrido entre esas cuatro paredes, y me fui andando con África en dirección opuesta a la que iba él...

- ¡Ahhh...! ¡Musa! ¡No me lo puedo creer! ¡¡¡No me esperaba ésto de tí!!! - me dijo África, con gran entusiasmo, cuando estábamos a punto de llegar a su casa. - Tu primer día en el colegio, ¡y ya has conseguido engatusar a Diego! Y mira que és difícil... ¡Todas las chicas de mi clase lo han intentado, sin ningún resultado! ¡Ohh!!! ¡Ésto pinta tan bien!!!


A mí no me ''pintaba'' nada bien...
No sé por qué, pero sentía que todo iba a cambiar drásticamente... Y no por el buen camino, precisamente...
Sumado a... ésa sensación de estar siendo observada por alguien constantemente.

FIN CAPÍTULO 5

;;